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Boletín electrónico SAU abril 2021

Manejo invernal de las colmenas y comercio internacional de la miel

Luego de casi 6 años de precios totalmente sumergidos  para la miel producida con tanto sacrificio por apicultoras y apicultores, asistimos  a la tan ansiada recuperación a partir de Diciembre de 2020.

Previamente al mensaje final de este boletín electrónico, describiremos algunos hechos a tener presentes en la actual coyuntura productiva y comercial.

El sector apícola tiene muy claro el daño que ha sufrido en los recientes años: la mayoría de los apicultores han trabajado a pérdida y cientos han abandonado la profesión perdiendo gran parte del capital invertido. Se necesitarán varios años con buenos precios para la miel con destino a exportación para que quiénes se mantienen en la apicultura profesional, recuperen el dinero perdido y pagar las deudas a las que debieron recurrir.

Para quienes no somos expertos en comercio internacional de los productos de la colmena, no es fácil dar una opinión sólida en cuanto al rumbo de los precios internacionales. Las predicciones no siempre han sido certeras. Desde Marzo a la fecha actual ha habido un descenso en lo que se está pagando al apicultor por su miel. Se debe mantener el esfuerzo histórico de la apicultura uruguaya en mantener la producción de excelente calidad.

Desde hace más de 10 años existe un problema muy serio: la baja productividad de las colmenas (en promedio, unos 21 kg miel por colmena a nivel nacional) a pesar de aumentar los gastos en trashumancia, nutrientes y medicamentos. A ello, debemos agregar la alta mortalidad de colonias a lo largo del año apícola: un 30% aproximadamente (lo cual está documentado sistemáticamente por la SOLATINA).

Las esperanzas cifradas en la actual zafra han ido menguando con el transcurso de los meses: la emergencia por déficit hídrico en gran parte del país, el impacto de los insecticidas y la escasa producción de miel en las forestaciones de eucaliptus, golpearán negativamente la producción de miel por colmena. Lamentablemente, los buenos precios para la miel se asociarán a una baja producción a nivel nacional.

Por diferentes razones, las exigencias analíticas impuestas por los países importadores de miel continúan aumentando en diversidad. Esto no sólo ha generado un franco aumento en la inversión requerida para la exportación de los contenedores de miel sino, que además, aumenta el riesgo de que un lote sea rechazado o minimizado en su valor. Los antecedentes son claros al respecto: alcaloides pirrolizidínicos, residuos de transgénicos o glifosato. A raíz de la presencia masiva de mieles adulteradas en el mercado internacional, hoy día, se han agregado análisis más costosos: resonancia nuclear magnética y determinación de la relación carbono 13/carbono 12.

Las circunstancias a la entrada de la invernada (un alto porcentaje de colmenas sin reservas de nutrientes, baja productividad y buenos precios internacionales de la miel) hacen prever un alto consumo de jarabes azucarados en la alimentación y estimulación de las colonias.

Los productores tendrán que ser muy cuidadosos  en el aporte de estos jarabes para anular el riesgo de residuos de los mismos. Indefectiblemente, serán detectados y la miel será catalogada por los laboratorios internacionales como “adulterada”. Esta calificación será suficiente para impedir su comercialización. Las repercusiones no sólo impactarán en quien accidentalmente generó los residuos, impactará en la comercialización de la miel de los apicultores que la hayan aportado al contenedor en cuestión.

Ante toda duda que le surgiera a un apicultor en cuanto a la estrategia de alimentación y/o estimulación, consulte a un técnico en apicultura o apicultor experimentado.

Este problema se ha suscitado en otros países exportadores de miel lo que ha motivado, recientemente, un esfuerzo conjunto entre productores y exportadores para minimizar el riesgo de residuos de jarabes azucarados. Aunque el hecho sea involuntario, no deja de ser una adulteración. Los importadores de miel, muy probablemente, no lo interpretarán como involuntario sino como, voluntario y, en consecuencia, fraude.

Esperando una pronta y sostenida recuperación de la rentabilidad de los emprendimientos apícolas, saluda:

Comisión Directiva – Sociedad Apícola Uruguaya

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